EM
Eva Milla
Directora del Centro Vilem
4 min de lectura · Sucesos
Sucesos · Internacional

¿Por qué un terremoto deja secuelas psicológicas para siempre en el cerebro?

Un terremoto no termina cuando deja de temblar la tierra: lo que ocurre en segundos puede quedar grabado de forma permanente en el cerebro de quien lo vive.

Venezuela suma ya cerca de mil quinientos fallecidos, más de tres mil heridos y decenas de miles de personas en paradero desconocido, según la ONU. Más allá de los daños materiales, queda una huella invisible que Eva Milla, directora del Centro Vilem, ayuda a entender.

Una alarma que no sabe cuándo apagarse

Un seísmo activa de golpe todos los mecanismos de defensa: la amígdala detecta el peligro antes de que la mente entienda qué pasa, se liberan adrenalina y cortisol, y el cuerpo se prepara para huir sin saber hacia dónde.

Esa alarma solo se apaga cuando llega la información de que el peligro ha pasado. Si tarda en llegar, el cerebro queda atrapado en un estado de alerta que se comporta como si la amenaza siguiera presente.

El cuerpo puede seguir actuando como si el terremoto no hubiera acabado nunca, aunque la tierra ya esté quieta.

Secuelas que aparecen meses después

Los síntomas no siempre son inmediatos: a veces surgen semanas o meses después del seísmo y pueden instalarse si no se atienden a tiempo.

  • Insomnio y pesadillas recurrentes
  • Ansiedad intensa y sostenida
  • Miedo a entrar en edificios
  • Sobrerreacción ante ruidos cotidianos
  • Dificultad para concentrarse
  • Irritabilidad constante
  • Necesidad compulsiva de comprobarlo todo
  • Pensamientos intrusivos sobre lo vivido
Edificios dañados tras un terremoto. Foto de Sarah Crego en Unplash
Los daños más profundos de un terremoto no siempre se ven a simple vista

La infancia frente al terremoto

En los niños las secuelas se expresan distinto: pueden volver a mojar la cama, mostrar miedo a dormir solos, tener rabietas frecuentes o perder interés por el juego y el colegio. Decirles que todo ha pasado no basta; necesitan comprobarlo una y otra vez hasta recuperar la sensación de control.

Qué ayuda a reconstruir la calma

Información adaptada a la edad, rutinas estables, hablar de lo vivido y el acompañamiento de adultos o de un profesional facilitan la recuperación. El objetivo no es borrar el recuerdo, sino desactivar los circuitos del miedo.

Preguntas frecuentes sobre las secuelas psicológicas de un terremoto

¿Qué le pasa al cerebro durante un terremoto?

En el instante del temblor, la amígdala detecta el peligro antes de que la mente entienda qué ocurre. Se liberan adrenalina y cortisol, el corazón se acelera y el cuerpo se prepara para huir, aunque no haya ningún lugar claro hacia el que correr.

¿Cuánto tiempo después puede aparecer el trauma de un terremoto?

No siempre es inmediato. Según Eva Milla, directora del Centro Vilem, los síntomas pueden surgir semanas o incluso meses después del seísmo y volverse duraderos si no se atienden a tiempo.

¿Cuáles son los síntomas más frecuentes tras vivir un terremoto?

Insomnio, pesadillas, ansiedad intensa, miedo a entrar en edificios, sobrerreacción ante ruidos, dificultad para concentrarse, irritabilidad, pensamientos intrusivos y la necesidad compulsiva de comprobarlo todo.

¿Cómo afecta un terremoto a los niños de forma distinta a los adultos?

Su cerebro aún no está preparado para regular una experiencia así. Pueden volver a mojar la cama, tener miedo a dormir solos, mostrar rabietas frecuentes o perder interés por el juego y el colegio. Necesitan comprobar varias veces que el peligro ha pasado para recuperar la sensación de control.

¿Se puede superar el trauma de un terremoto?

Sí. El objetivo terapéutico no es borrar el recuerdo, sino desactivar los circuitos del miedo. La información adaptada a la edad, las rutinas estables, hablar de lo vivido y el apoyo psicológico ayudan al cerebro a reconstruir la sensación de seguridad.

El caso de Venezuela: una herida a mayor escala

La magnitud del desastre multiplica el impacto psicológico: una experiencia repentina, sin nada visible que la explique, sentida bajo los pies, que al amanecer deja el entorno devastado. A esto se suman los desaparecidos y fallecidos, que agravan el duelo y la incertidumbre sobre el futuro.

Vivir un terremoto siempre deja huella, pero cuando la intensidad es tan alta como en Venezuela, se convierte en una de las experiencias más dañinas que puede atravesar una persona.

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Eva Milla

Directora del Centro Vilem

Dirige el Centro Vilem y está especializada en el impacto psicológico de catástrofes y experiencias traumáticas.

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